Biometría en los aeropuertos: Un viaje más rápido y seguro
A nadie le gusta esperar en las colas de los aeropuertos. Ya sea en el mostrador de facturación, en el control de seguridad o en la puerta de embarque, el tiempo que se pasa haciendo cola reduce la emoción del viaje. Pero la tecnología está cambiando esto rápidamente.
La biometría, que utiliza características físicas únicas para la identificación, se está convirtiendo en la solución a la que recurren los aeropuertos para agilizar los trámites y reforzar la seguridad. Según la Encuesta Mundial de Pasajeros 2024 de la IATA, el 46 % de los viajeros utilizaron la identificación biométrica en los aeropuertos el año pasado, y casi tres cuartas partes afirmaron que preferirían utilizar la biometría a llevar pasaportes y tarjetas de embarque tradicionales.
¿No tiene pasaporte? No hay problema
Imagine caminar por el aeropuerto sin sacar el DNI o la tarjeta de embarque. Eso ya es una realidad en muchos lugares. El reconocimiento facial es la tecnología predominante, gracias a su rapidez y comodidad. Póngase delante de un escáner y ya está, sin tener que buscar documentos.
Pero, ¿cómo funciona?
Estos sistemas biométricos cotejan un patrón distinto de puntos en el rostro de un viajero con su pasaporte y los datos de su viaje almacenados en bases de datos seguras, verificando su identidad en cuestión de segundos. Los documentos siguen siendo necesarios para el proceso de inscripción inicial, que asocia los datos biométricos a una credencial de identidad verificada.
Los quioscos Global Entry del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos utilizan esta tecnología, que permite a los viajeros registrados pasar el control de pasaportes en cuestión de segundos.
Pero no se trata sólo de la cara. Los escáneres de huellas dactilares siguen siendo habituales en los mostradores de inmigración. El reconocimiento del iris -escanear los patrones únicos de los ojos- ofrece una precisión de primer nivel, aunque esté menos extendido.
Dónde está ocurriendo ahora
Algunos aeropuertos van a toda velocidad. El aeropuerto Changi de Singapur planea automatizar el 95 % de su proceso de inmigración para 2026, con el objetivo de que los controles de seguridad duren tan solo 10 segundos, lo que reduciría significativamente los tiempos de espera.
Las puertas biométricas inteligentes del Aeropuerto Internacional de Dubai ya permiten a los viajeros pasar el control de seguridad y embarcar en los vuelos sin necesidad de presentar el pasaporte. Por su parte, el Aeropuerto Internacional Hamad de Doha ha introducido puertas electrónicas biométricas que permiten a los pasajeros verificar su identidad mediante el reconocimiento facial o del iris. En el continente americano, el Aeropuerto Internacional de Miami está ampliando el uso del reconocimiento facial tanto a las llegadas como a las salidas, lo que agiliza la tramitación de los pasajeros.
Europa no se queda atrás. A partir de 2025, el Sistema de Entradas y Salidas (SES) de la Unión Europea exigirá a los viajeros extracomunitarios que registren datos biométricos, con lo que se abordará el creciente problema del fraude en los pasaportes y se agilizarán los cruces fronterizos.
India tiene la mayor base de datos biométricos del mundo, y Digi Yatra la utiliza para agilizar los viajes. En 18 meses, Digi Yatra ha integrado su tecnología en 14 aeropuertos y prevé ampliarla a 15 más, para un total de 29 aeropuertos en toda la India.
Por qué importa (y por qué los viajeros lo aprueban)
Pasar más rápido por seguridad es una victoria. Pero la biometría ofrece algo más que velocidad. Las aerolíneas y los aeropuertos ahorran en atascos. Para los viajeros, se trata de comodidad y tranquilidad. Los carriles biométricos de la TSA en los aeropuertos estadounidenses han reducido los tiempos de procesamiento hasta en un 75%. No es de extrañar que casi el 80% de los viajeros estadounidenses respalden esta tecnología, alegando colas más rápidas y menos molestias.
Cuestiones de privacidad
La privacidad sigue siendo una de las principales preocupaciones. ¿Quién almacena sus datos biométricos? ¿Cuánto tiempo los conservan? ¿Y qué salvaguardias existen?
Se están aplicando normativas mundiales para abordar estas preocupaciones. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea impone directrices estrictas sobre el uso de datos biométricos, exigiendo el consentimiento y medidas de almacenamiento seguro. En Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) cuenta con políticas que garantizan que los datos biométricos se cifren y se conserven solo durante un tiempo limitado. A pesar de estas medidas, sigue preocupando cómo se comparten los datos biométricos entre países y empresas privadas.
Luego está el coste. Instalar sistemas biométricos no es barato. Los aeropuertos necesitan nuevo hardware, integración de software y formación del personal. Los aeropuertos más pequeños pueden tener dificultades para justificar la inversión. También está la cuestión de las normas mundiales. Un sistema que funciona en Toronto debería funcionar en Riad, pero es más fácil decirlo que hacerlo.
Las normas locales y la demografía de los viajeros también influyen. La implantación de la biometría puede ser más lenta en regiones con leyes de privacidad estrictas, y en lugares donde los viajeros desconfían de la vigilancia, la adopción puede retrasarse.
El futuro de la experiencia de viaje
La biometría ha llegado para quedarse y cada vez es más inteligente. Tecnologías como la inteligencia artificial y los sistemas multifactor (que utilizan varios identificadores biométricos a la vez) prometen una identificación más rápida y precisa. ¿El objetivo? Un viaje totalmente automatizado y sin papeles en el que su cara sea lo único que necesite.
La mayor parte del uso de los aeropuertos es para cruzar fronteras, pero esta tecnología puede desempeñar un papel crucial en la mejora de la experiencia de los huéspedes.
Ink Innovation, por ejemplo, está transformando la experiencia aeroportuaria con una solución biométrica integrada diseñada para mejorar todo el viaje del pasajero.
"La biometría ya no es sólo un concepto de futuro. Nuestro sistema permite a los viajeros pasar por facturación, seguridad y embarque utilizando únicamente sus datos biométricos, eliminando la necesidad de pasaportes y tarjetas de embarque en múltiples puntos de contacto", comparte Victor Alzate, Chief Product Officer en Ink. "Esta tecnología ya está integrada en nuestro ecosistema, sustituyendo los pasos manuales por un proceso más eficiente y seguro".
Con esta innovación, las empresas tecnológicas están liderando el cambio hacia una experiencia de viaje sin papeles y más eficiente, en la que la verificación de la identidad se produce al instante.
Más allá de los aeropuertos
La verdadera pregunta es: ¿hasta dónde llegará esta tecnología?
Los aeropuertos no son los únicos que adoptan la biometría. Con sus rápidos avances y su creciente adopción, la biometría está llamada a transformar no solo el transporte aéreo, sino todo el sector del transporte.
Estaciones de tren, terminales de cruceros e incluso servicios de alquiler de coches están explorando soluciones biométricas para ofrecer a los viajeros una experiencia de principio a fin. Imagine subir a un tren en Londres o a un ferry en Hong Kong con la misma facilidad: sin billetes, sin esperas, sin retrasos.
El mercado refleja este impulso. Sólo en Norteamérica, se prevé que el sector de la tecnología biométrica, valorado en 13 510 millones de dólares en 2022, se triplique hasta alcanzar los 45 090 millones de dólares en 2030. Europa también está experimentando un fuerte crecimiento:el mercado de la biometría de la región se valoró en 12.400 millones de dólares en 2024 y se espera que alcance los 39.300 millones de dólares en 2033.
El futuro de los viajes conectados, seguros y sin estrés está más cerca de lo que pensamos.